Mi abuelo

Cierro los ojos y lo veo de espaldas. Andando tranquilamente por un campo de hierba alta y verde. Viste botas de agua (katiuskas), un pantalón de trabajo azul, camisa de cuadros bien metida por los pantalones y sombrero de pescador de tela vaquera. Aunque está cano y ya no llena la ropa como antes, pisa firme y me guía por los senderos. Él conoce los caminos y me ayuda a saltar las cercas con alambre de espino. Primero la cruza él, luego usa su sombrero para agarrar el alambre y ponérmelo más fácil. En su bolsillo siempre lleva una navaja algo sucia, vieja y con la hoja deformada por los afilados. Sólo la saca para eliminar las malas hierbas o cortar varas de avellano, luego las pelas y talla en bellas obras. Mi abuelo ya no está pero aún lo veo.

Comentarios

  1. Una historia tierna, sencilla y bien descrita. Me ha gustado.
    Yo también participo en el concurso de Zenda: https://elpedrete2.blogspot.com/2020/05/zenda-el-ritual.html
    Suerte.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario